viernes, 13 de enero de 2006

Inversión de las Expectativas

Ayer caí en cuenta de una gran verdad:

Hay miedos que siento, y que me pueden paralizar y/o enojar y hasta renunciar por las expectativas. Siento mucha presión porque pienso que los demás tienen muchas expectativas en mí, y yo también tengo muchas expectativas, y ante la presión, me puedo bloquear de miedo y frustración.

Y yo, exigiendo mucho de los demás, nunca me esforzaba yo al máximo para hacer esto posible, o sea, no daba todo de mí.

Pero, por un versículo que me ha rondado esta semana, justo Josué 1:9 (sí, el mismo del post anterior), me he dado cuenta que el temor se puede vencer con esfuerzo y con valentía.

Y eso implica esto: LA INVERSIÓN DE LA POLARIDAD DE LAS EXPECTATIVAS:

Ya no tener mis expectativas puestas en lo que puedan hacer los demás o yo, que pueda salir bien, sino en Dios, sea bueno o malo lo que suceda, confiando en que al final siempre será para mejor, y en vez de flojearme o desanimarme, dar todo de mí.

Pero pensaba, cómo hago eso cuando el ánimo no me acompaña. Yo sé que cuando estoy enojado, mi rendimiento aumenta mucho por la furia, pero pensaba, habrá una emoción más pura, sublime que saque todo mi rendimiento fuera? Y me acordé de dichoso versículo.

Puedo dar todo de mí si soy valiente. Pero para eso, necesito más fe para poder tener confianza en que Dios está conmigo y me ayudará.

Y por esto puse los versículos acá abajo, buscando pistas acerca de la Valentía.

2 comentarios:

Impossible Prince dijo...

La experiencia me ha dictado que no siempre necesitamos ser valientes del todo, que la valentía no es sino una predisposición hacia un evento particular y no un ánimo generalizado.

Me explico, creo que la valentía consiste en atreverse a hacer algo que demanda Dios que hagas.

Consiste en confiar, alguna veces, desmesuradamente en él y su divina intervención. Dejarse llevar por el amor de Cristo y tomárselo a pecho al momento de tomar una decisión importante.

De eso he tenido bastante pero nunca he sentido que haya sido suficiente.

Te animo a que te rindas ante él y dejes tu carga ante la cruz. Hay uno sólo al que realmente debemos rendirle cuentas, hay uno sólo que sabe de lo que realmente somos capeces de hacer, hay uno sólo que conoce las puertas por las cuales debemos cruzar, hay uno sólo capaz de amarte con todo su poder y demanda tan poco de parte nuestra. ¿Cómo no confiar en él? ¿Cómo no ser valientes en Cristo?

JamesRock dijo...

Sí, me refería en parte a esasa situaciones muy especiales.

Pero también en la vida diaria.

Pero no es siempre - es cuando necesito actuar.
Quiero dar lo mejor de mí, y que mi desánimo o temor no me impida darlo.

Thanks.