sábado, 19 de septiembre de 2015

Poda y Consolación

Manantiales en el Desierto
Septiembre 19

"Mi Padre es el labrador." (Juan 15:1.)

ES CONSOLADOR el pensar de la dificultad en cualquiera que sea la forma que se nos presente, como si fuese un mensajero celestial que nos trae algo de Dios. En su aspecto terrenal podrá parecernos que es algo dañino y aún destructivo, pero en su trabajo espiritual nos proporciona bendiciones. Muchas de las mejores bendiciones que hemos obtenido en el pasado, son el fruto de la aflicción o el dolor. Nunca debiéramos de olvidar que la redención, la bendición más grande del mundo, es el fruto de la mayor aflicción del mundo. En todos los tiempos en que se poda, cuando la podadera corta profundamente y hace una gran herida, es inexplicable el consuelo que causa el leer" "Mi Padre es el labrador."

El Doctor Vincent, cuenta el haber estado en una casa de invernadero donde había colgados por todas partes una infinidad de racimos de uvas dulces. El propietario dijo, "Cuando vino nuestro nuevo jardinero. dijo que no podía hacer nada con estas vides, al menos que cortase y limpiase algunos tallos; lo hizo y durante dos años no tuvimos uvas, pero he aquí ahora el resultado."

En esta interpretación del proceso de podadura, hay una gran sugestión al aplicarlo a la vida Cristiana. Al podar, parece ser que se destruye la vid, dá la impresión de que el jardinero está cortando todo, pero él mira al futuro y sabe que el resultado final será el enriquecimiento de la vid y el que dé una mayor producción de fruto.

Hay bendiciones que jamás podremos obtener a no ser que estemos dispuestos a pagar con el precio del dolor. No hay otro camino para alcanzarlas, excepto por el sufrimiento.

-Dr. Miller

jueves, 30 de julio de 2015

Feliz Día de la Amistad

“A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: "¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?" Pero en cambio preguntan: "¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?" Solamente con estos detalles creen conocerle. Si les decimos a las personas mayores: "He visto una casa preciosa de ladrillo rosa, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado", jamás llegarán a imaginarse cómo es esa casa. Es preciso decirles: "He visto una casa que vale cien mil pesos". Entonces exclaman entusiasmados: "¡Oh, qué preciosa es!"
...
Son así. No hay por qué guardarles rencor. Los niños deben ser muy indulgentes con las personas mayores. Pero nosotros, que sabemos comprender la vida, nos burlamos tranquilamente de los números. A mí me habría gustado más comenzar esta historia a la manera de los cuentos de hadas. Me habría gustado decir: "Era una vez un principito que habitaba un planeta apenas más grande que él y que tenía necesidad de un amigo..." Para aquellos que comprenden la vida, esto hubiera parecido más real.
...
Hace ya seis años que mi amigo se fue con su cordero. Y si intento describirlo aquí es sólo con el fin de no olvidarlo. Es muy triste olvidar a un amigo. No todos han tenido un amigo. Y yo puedo llegar a ser como las personas mayores, que sólo se interesan por las cifras. Para evitar esto he comprado una caja de lápices de colores … Ciertamente que yo trataré de hacer retratos lo más parecido posibles, pero no estoy muy seguro de lograrlo. Uno saldrá bien y otro no tiene parecido alguno ... Titubeo sobre esto y lo otro y unas veces sale bien y otras mal. Es posible, en fin, que me equivoque sobre ciertos detalles muy importantes. Pero habrá que perdonármelo ya que mi amigo no me daba nunca muchas explicaciones. Me creía semejante a sí mismo y yo, desgraciadamente, no sé ver un cordero a través de una caja. Es posible que yo sea un poco como las personas mayores. He debido envejecer.”

Fragmento de “El Principito”, Antoine de Saint-Exupéry, 1943, Capítulo IV.




sábado, 3 de enero de 2015

¿Cómo madurar realmente en la fe?

[2Pe 1:3-11] NVI* %v 3% Su divino poder, al darnos el conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y potencia, nos ha concedido todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda.%v 4% Así Dios nos ha entregado sus preciosas y magníficas promesas para que ustedes, luego de escapar de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos, lleguen a tener parte en la naturaleza divina.[b] %v

5% Precisamente por eso, esfuércense por añadir a su fe, virtud; a su virtud, entendimiento; %v 6% al entendimiento, dominio propio; al dominio propio, constancia; a la constancia, devoción a Dios; %v 7% a la devoción a Dios, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. %v 8% Porque estas cualidades, si abundan en ustedes, les harán crecer en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo, y evitarán que sean inútiles e improductivos. %v 9% En cambio, el que no las tiene es tan corto de vista que ya ni ve, y se olvida de que ha sido limpiado de sus antiguos pecados. %v 10% Por lo tanto, hermanos, esfuércense más todavía por asegurarse del llamado de Dios, que fue quien los eligió. Si hacen estas cosas, no caerán jamás, %v 11% y se les abrirán de par en par las puertas del reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.





Alimento para el Alma 2015

jueves, 1 de enero de 2015

Un Salmo para comenzar este 2015

[Salmo 40:1-11]] NVI - Nueva Versión Internacional.

Puse en el SEÑOR toda mi esperanza; él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor.

2 Me sacó de la fosa de la muerte, del lodo y del pantano; puso mis pies sobre una roca, y me plantó en terreno firme.

3 Puso en mis labios un cántico nuevo, un himno de alabanza a nuestro Dios. Al ver esto, muchos tuvieron miedo y pusieron su confianza en el SEÑOR.

4 Dichoso el que pone su confianza en el SEÑOR y no recurre a los idólatras ni a los que adoran dioses falsos.

5 Muchas son, SEÑOR mi Dios, las maravillas que tú has hecho. No es posible enumerar tus bondades en favor nuestro. Si quisiera anunciarlas y proclamarlas, serían más de lo que puedo contar.

6 A ti no te complacen sacrificios ni ofrendas, pero me has hecho obediente; tú no has pedido holocaustos ni sacrificios por el pecado.

7 Por eso dije: «Aquí me tienes —como el libro dice de mí—.

8 Me agrada, Dios mío, hacer tu voluntad; tu ley la llevo dentro de mí.»

9 En medio de la gran asamblea he dado a conocer tu justicia. Tú bien sabes, SEÑOR, que no he sellado mis labios.

10 No escondo tu justicia en mi corazón, sino que proclamo tu fidelidad y tu salvación. No oculto en la gran asamblea tu gran amor y tu verdad.

11 No me niegues, SEÑOR, tu misericordia; que siempre me protejan tu amor y tu verdad.