viernes, 14 de abril de 2006

Las Avestruces


Aves que no vuelan, como corceles de poderosas patas. Sus plumas no embellecen más que a seres de otra especie. Corren, pues, con vigor, aunque sin elegancia. Parecen irreductibles; pero cuando ven problemas, no los afrontan, sino que esconden sus cabezas, quizá por aquello de que "ojos que no ven, corazón que no siente"

Lucas 10:30-35

30Jesús respondió: --Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de unos ladrones. Le quitaron la ropa, lo golpearon y se fueron, dejándolo medio muerto.

31Resulta que viajaba por el mismo camino un sacerdote quien, al verlo, se desvió y siguió de largo.

32Así también llegó a aquel lugar un levita, y al verlo, se desvió y siguió de largo.

33Pero un samaritano que iba de viaje llegó a donde estaba el hombre y, viéndolo, se compadeció de él.

34Se acercó, le curó las heridas con vino y aceite, y se las vendó. Luego lo montó sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un alojamiento y lo cuidó.

35Al día siguiente, sacó dos monedas de plata* y se las dio al dueño del alojamiento. 'Cuídemelo --le dijo--, y lo que gaste usted de más, se lo pagaré cuando yo vuelva.'

1 comentario:

Guille Alcántara dijo...

Uff.... fuertes verdades las que trataba Jesús en algunas parábolas..... o en todas??? en fin.

Buena analogía compadre, felicitaciones y siga adelante!!!!

DTB!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!