miércoles, 23 de abril de 2014

Cyberspace Ministry - Mañana y Tarde, de Charles H. Spurgeon

Cyberspace Ministry - Mañana y Tarde, de Charles H. Spurgeon



Mañana y Tarde de Charles H. Spurgeon



23 de Abril - Meditación de la Mañana



«Somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó.»

(Romanos 8:37)







VAMOS a Cristo para recibir el perdón, y luego, muy a menudo, miramos a la ley buscando el poder para luchar contra nuestros pecados.



Pablo nos reprende en esta forma: «¿Quién os fascinó para no obedecer a la verdad? ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?»



Querido lector, lleva tus pecados a la cruz de Cristo, pues la carne sólo puede ser crucificada allí: nosotros estamos crucificados con Él. La única arma para combatir el pecado es la lanza que traspasó el costado de Jesús.



Para ilustrar esto: si tú necesitas superar un temperamento colérico, ¿cómo procedes? Es muy posible que nunca hayas tratado el correcto procedimiento, que es el de presentar a Jesús ese mal. ¿Cómo obtengo la salvación? Voy a Jesús tal cual soy, y confío en Él para salvarme.



Debo matar mi temperamento colérico de la misma manera. Es la única manera de la que alguna vez podré vencerlo. Tengo que ir con él a la cruz, y decir a Jesús: «Señor, yo confío en Ti para librarme de este mal.» Es la única manera de alcanzar mi meta.



¿Eres codicioso? ¿Sientes que estás enredado en las trampas del mundo? Puedes batallar contra ese mal cuanto quieras, pero si ese pecado está arraigado en ti, nunca serás librado de él de otra forma sino por la sangre de Jesús. Llévalo a Cristo.



Dile: «Señor, yo confío en Ti, y Tu nombre es Jesús, pues Tú salvas a Tu pueblo de sus pecados. Señor, este es uno de mis pecados: ¡sálvame de él!»



Aparte de Cristo, los ritos y las ordenanzas no valen nada como medio de santificación. Tus oraciones, tus arrepentimientos y tus lágrimas, todos ellos juntos, no valen nada aparte de Él. Ninguno, excepto Jesús, puede hacer buenos a los pecadores desamparados y a los santos desvalidos.



Debes ser «vencedor por medio de Aquel que te amó», si realmente quieres ser un vencedor. Nuestros laureles deben crecer entre Sus olivos el Getsemaní.



[Traducción al español por Cyberspace Ministry. Todos los derechos reservados.]





Charles Haddon Spurgeon (1834-1892) fue uno de los predicadores más reconocidos de la segunda parte del siglo XIX. Los numerosos escritos de Spurgeon, así como sus sermones brillantes siguen siendo ampliamente publicados hoy, mostrando su importancia a través del tiempo. Su obra clásica Mañana y Tarde sigue siendo, aún hoy, uno de los libros más populares de devociones diarias.




2 comentarios:

David Menares dijo...

Que buen sermón!! Me llegó harto. Gracias por compartirlo amigo.

Un abrazo grande!

Jaime Peña Álvarez dijo...

^^