
Este fin de semana ocurrió un milagro.
Le entregué al Señor mi amargura por tantas expectativas no cumplidas del pasado que me trajeron soledad y decepción, en parte de mi padre, de mis padres, de problemas burocráticos en el colegio y otras cosas.
Intentaba compensar esto luchando por obtener lo que quería - muchas veces por mis propios medios y fuerzas - y como obviamente eso muchas veces no se dió, me enojaba, angustiaba y frustraba.
Era incapaz de tolerar estos sentimientos, porque me hacían mucho daño, tenía mis emociones resentidas de años, y me era mucho más tolerable huir de los focos que me los provocaban, llámese mi padre, una persona que me gustaba que nunca me pescó y otros.
Así llegué a GBU, huyendo. Y así mismo estuve a punto de dejar el movimiento. Por huir de mis deseos frustrados.
Ahora, luego que el Señor me sanó, me es muchísimo más fácil tolerar estos sentimientos, y así enfrentarlos. Puedo enfrentar lo desconocido que me angustia y no huir de eso, el enojo se me pasa luego, y no me dura horas o días, y la frustración - creo que no es para tanto tampoco, algo mejor vendrá.
Pero de todas formas tengo asuntos que arreglar todavía, sobretodo con las personas que me hacían o hacen daño.
Pero, por lo pronto, doy todas las glorias a Dios por la Sanidad Interior que ha hecho en mí.
Le entregué al Señor mi amargura por tantas expectativas no cumplidas del pasado que me trajeron soledad y decepción, en parte de mi padre, de mis padres, de problemas burocráticos en el colegio y otras cosas.
Intentaba compensar esto luchando por obtener lo que quería - muchas veces por mis propios medios y fuerzas - y como obviamente eso muchas veces no se dió, me enojaba, angustiaba y frustraba.
Era incapaz de tolerar estos sentimientos, porque me hacían mucho daño, tenía mis emociones resentidas de años, y me era mucho más tolerable huir de los focos que me los provocaban, llámese mi padre, una persona que me gustaba que nunca me pescó y otros.
Así llegué a GBU, huyendo. Y así mismo estuve a punto de dejar el movimiento. Por huir de mis deseos frustrados.
Ahora, luego que el Señor me sanó, me es muchísimo más fácil tolerar estos sentimientos, y así enfrentarlos. Puedo enfrentar lo desconocido que me angustia y no huir de eso, el enojo se me pasa luego, y no me dura horas o días, y la frustración - creo que no es para tanto tampoco, algo mejor vendrá.
Pero de todas formas tengo asuntos que arreglar todavía, sobretodo con las personas que me hacían o hacen daño.
Pero, por lo pronto, doy todas las glorias a Dios por la Sanidad Interior que ha hecho en mí.


